Mujer, viajera y en Centroamérica

MUJER, VIAJERA Y EN CENTROAMÉRICA

ESTE POST LO NO HEMOS ESCRITO NOSOTRAS, EN ESTA OCASIÓN TENEMOS LA COLABORACIÓN DE DESIRÉ DEL BLOG «CON P DE PASAPORTE».

SUS EXPERIENCIAS Y VIVIENCIAS POR CENTROAMÉRICA A CONTINUACIÓN…

Soy Desiré, mujer vasca de 31 años, viajera de corazón, (y un poco escritora también) y que escribe en Con P de Pasaporte.

Y amo Centroamérica 🙂 En total he pasado viajando por allá unos 8 meses en diferentes ocasiones, y regreso en unos días de nuevo. Aunque uno de mis grandes pendientes de este lugar geográfico en el mundo es Panamá, el único país de la región en el que nunca he estado.

Tanto el hecho de viajar sola, cómo hablar de países centroamericanos genera ciertas incertidumbres sobre su peligrosidad, (ya si juntamos las dos cosas es casi una hecatombe), y por ese motivo, quiero contar mi experiencia personal.

Desiré , yo misma!

Mi primera inmersión en la región Centroamericana fue en Costa Rica, y aunque fue una decisión meditada, el último impulso me lo dio un billete de avión muy barato.

No era mi primera vez viajando sola, pero sí era la primera vez que lo hacía sin un plan establecido, y sin billete de regreso. Tenía una idea feliz (así suelo llamar a las ideas cuando no las he aterrizado al plano terrenal todavía), que era ir bajando poco a poco hasta el sur de Argentina, por lo que el resto de Centroamérica en ningún momento se me pasaba por la cabeza.

Y Costa Rica es un país verdaderamente hermoso, con muchísimos lugares que visitar, pero tiene un problemita (por lo menos para mi presupuesto mochilero), y es que me resultaba extremadamente caro realizar cualquier actividad.

Costa Rica

Por lo que, entre enojo y desesperación, un día me acerqué hasta la estación de autobuses, y me tomé un autobús que me llevaba hasta la frontera con Nicaragua, deshaciendo por completo la idea feliz de llegar a Argentina. Y tengo que reconocer que ahí es donde empecé a disfrutar al 100% del viaje.

Nicaragua me sorprendió directamente en la frontera. Tengo una extraña adicción a cruzar las fronteras a pie (aunque hasta aquel momento solo lo había hecho en la triple frontera de Argentina.- Brasil – Paraguay), y esa frontera me pareció increíblemente maravillosa.

Fue un gran contraste pasar desde la tranquilidad que se sentía en el lado de Costa Rica, al lado de Nicaragua, donde me encontré un mercado y una estación de autobuses locales.

Tuve la oportunidad de recorrer bastantes partes del país, en los casi 2 meses en los que estuve por allá, siempre moviéndome en transporte público o a dedo (cuando no hay transporte y caminar no es posible, es la única opción). Siempre evitaba caminar de noche sola (lo sigo haciendo, y más en lugares que no conozco muy bien), y en general nunca me sentí en peligro.

Nicaragua

Aunque en una ocasión, estando en Managua, me estaba alojando en casa de un amigo de Couchsurfing, y cuando salí de su casa para pasear un rato, unos chicos me cerraron una calle y me empezaron a gritar que les diera todo lo que tenía. Les vi de lejos e instintivamente me di media vuelta y eché a correr. No llegó a pasar nada.

Y aunque en ninguna otra ocasión tuve una sensación de inseguridad, Nicaragua es un país por lo general bastante machista, y creo que no hubo ningún día en el que no saliera sola y tuviera que escuchar silbidos, besos y palabras que no quería escuchar. (Por desgracia, creo que esto es extrapolable al resto de países centroamericanos).

Así que, lamentablemente, tuve que aprender a convivir con ello y no prestarle ninguna atención. Que me entrara por un oído y me saliera por el otro directamente.

En todos los lados cuecen habas como dicen, y me encanta Nicaragua, y siempre pienso que tengo que regresar.

Volviendo a la historia, mi plan seguía sin existir, y después de Nicaragua estaba en blanco. Si seguía para el norte, estaba Honduras, y Honduras me aterraba.

Es curioso que en cada país centroamericano, la gente piensa que el país que está en el norte es más peligroso e inseguro que el suyo propio. Yo ya llevaba el miedo a la inseguridad de Honduras desde casa, y hablando con la gente ese miedo crecía, por lo que estaba en un mar de dudas.

Estando en Managua, conocí a un buen amigo hondureño, que me invitó a Tegucigalpa, con su familia y sus amistades, por lo que, no sin darle más de una vuelta y sin sentir cierto reparo, me animé a cruzar a Honduras.

Honduras

Reconozco que llegué a Tegucigalpa con la idea de que no se podía caminar por la calle (porque me iban a asaltar o a matar), y que a todos los lados había que ir en transporte (y mejor en coche que en transporte público).

Pero Honduras me volvió a sorprender mostrándome su cara más amable. Creo que nunca me había sentido tan acogida en ningún otro país. 

Muchos viajeros y viajeras descartan Honduras por inseguridad, incluso cuando están viajando por esa zona, cruzan el país en autobús y lo dejan sin conocer. Por eso la gente local no está acostumbrada a ver gente de fuera (solamente llegan turistas a las islas de la bahía para practicar submarinismo), y se sienten muy felices de que cualquier persona se anime a conocerlo un poco, más allá de los prejuicios.

Me abrieron las puertas de sus casas, compartieron comidas, historias de vida, experiencias… Gente verdaderamente maravillosa, no puedo decir más. 

Con todo el tiempo que llevaba por allí, hasta tuve que solicitar una ampliación de estancia en la CA4 (la CA4 es el acuerdo que tienen entre Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador, en el que para personas con pasaporte español, nos dan 90 días de estancia en total para los 4 países)

Y después de ampliar la estancia todavía me quedé más tiempo en Honduras, jejeje, y en esta ocasión, en ningún momento, tuve sensación de inseguridad.

De allí crucé a Guatemala, pero ya tan solo me quedaban 15 días en la CA4. Y aunque es el tiempo que la gente que va de vacaciones se queda, en aquel momento estaba viajando lento, por lo que no lo pude disfrutar tanto como hubiera querido.

Así que tenía que regresar, y regresé 🙂 

Y esta vez sí que lo disfruté cómo merece. Guatemala es un país muy rico, tanto geográficamente, como culturalmente. Esta vez me sorprendió muchísimo de nuevo, ya que tuve la ocasión de convivir, y cómo me pasó con el resto de países centroamericanos, la sensación con la gente fue amabilidad pura, y una experiencia muy enriquecedora.

Y ya que estaba en Guatemala, y todavía me quedaba un mes para la zona de la CA4, tenía que conocer El Salvador, que quizá sea el país que más fama de inseguro tiene a nivel internacional.

Antigua, Guatemala

Tengo que reconocer que tengo un muy buen amigo salvadoreño, que aunque no vive allí, ya me había hablado de muchísimos lugares para conocer.

Cómo me había pasado con Honduras, en El Salvador me abrieron las puertas de sus casas. El Tunco, en la costa, es famoso por la práctica del surf, pero el resto del país, pasa totalmente inadvertido por los y las turistas (o simplemente, no se atreven a conocerlo por el tema de la seguridad).

El Salvador es otro de mis lugares favoritos, y tampoco me sentí insegura en ningún momento, igualmente moviéndome en transporte local y a dedo.

Y hasta este momento, este es un resumen de mi experiencia recorriendo Centroamérica (tendré más que contar próximamente)

Si bien no hay que negar lo evidente, ya que son países que tienen muchísimos problemas políticos, de inseguridad, de drogas, asaltos, asesinatos y desapariciones, y como comentaba anteriormente, para una mujer viajando sola a veces puede resultar agobiante por el machismo, se pueden visitar por libre, sin tours ni agencias.

Son lugares con muchísima riqueza natural y cultural, en el que la mayoría de la gente solamente quiere vivir tranquila y en paz, y te intentan mostrar todas las cosas buenas que tienen, que son muchas.

Salvo el pequeño susto en Managua (y bueno, en Guatemala me robaron una tablet en el autobús, pero también me robaron en el metro de Madrid más de una vez), nunca tuve sensación de inseguridad, y la mayoría de veces, la sensación fue de una brutal calidez humana.

Es importante, cómo en cualquier lugar, mantener ciertas precauciones, ya sea no caminar sola de noche, hacer caso a los consejos de la gente local, y no meterte en problemas de peleas o drogas.

Espero que mi experiencia anime a alguien a visitar estos maravillosos países 🙂 Si eso así, ¡Avisadme y os espero!

En Tour Constantemente

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